Ir al contenido principal

Recuento de los daños

No estaba buscándome, pero hoy me encontré junto a la sombra de un viejo árbol casi seco (que aún así lucía mil veces mejor que yo). Me encontré hablando solo, no fue por mucho tiempo (creo), pero de un momento a otro, mi espalda quedó tendida de forma paralela a la sombra del -no tan frondoso- encino.
Estaba allí tirado, sin fines de descanso. Abatido, pues aquel soliloquio estaba golpeando mi pecho y gritándome en la cara.

Logré escuchar algunas palabras, preguntas retóricas, reclamos y algún que otro insulto. De pronto todo aquello se deformó, dejando sólo balbuceos burdos y un horrible chillido en los oídos.
Entre el agua en mis ojos apenas abiertos, traté de ver la manera de defenderme en esa reacción natural del hombre con miedo. No puedo alardear, no luché lo suficiente, me vi superado por el coraje y me invadieron unas ganas terribles de odiar; las tomé y me tomaron, me levanté sin sacudirme siquiera y huí a paso veloz de esa escena de terror.

Hay días como hoy, en los que la inercia de la vida trae a la costa todo tipo de deshechos y basura; en los que, aunque uno no quiera, se tiene que hacer un recuento de los daños. Mano a mano, ya no queda nadie a quién culpar, pero tampoco nadie que pueda ayudar. Ya la arrogancia terminó con todos y, sin más ni más, llegó a la hora del postre, que soy yo.

No estaba buscándome, pero hoy me encontré odiándome a gritos en un arrebato de culpa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

TE RETO

No sé cuál es ese sueño que tienes, que consume el 90% de tu mente, no sé si sea el sueño definitivo, ni siquiera sé si tú lo sepas, digo, todos tenemos uno o todos buscamos uno. Hasta que golpea tu mente espontáneamente, hasta que llega a ti rugiendo como un trueno y comienza a arder en tu cabeza. No sé cuál sea el tuyo, pero sé que en este finito mundo de ilimitadas posibilidades, tu sueño es realizable. Lo sé porque yo tengo uno también. No quiero abundar en detalle, mi sueño incluye a un montón de gente, mi sueño incluye que ese montón de gente tenga una plataforma donde puedan crear y construir sus sueños, aterrizarlos, sacarlos de su cabeza, ponerlos en papel y luego aprender a luchar por ellos, a crearlos de verdad, a hacerlos tangibles... reales. Mi sueño me ha estado obligando a invertir en mi persona. Mi sueño me ha obligado a invertir en mi mente, en mi cuerpo, en mi espiritualidad, en mi familia, en mis amistades, en mis relaciones. Mi sueño me ha obligado a estar solo, a s...

Escribo para no gritar

Sofocado, sin aire. De nuevo se me ha detenido el tiempo, lo sentí en el estómago en forma de vacío. Herido de muerte, asustado como siervo en trampa de cazador, contaminación auditiva, vueltas de cabeza. Ha escalado por mi garganta la sensación de gritar, reprimida por la poca sensatez que me queda. Esta vez no es precisamente un recuento, el recuento requiere de análisis y mi mente, ya agotada, se ha volcado al delirio, el escape de la locura; locura que hoy no me ha protegido, que fue traspasada por un golpe de cruda verdad. Destapadas las pasiones, las que escondo, las que administro y dosifico. Escribo por necesidad, escribo para no destruir, destruirme. Escribo para no gritar.

La unidad fundamental

En el origen fue la unidad. Al principio le siguió el Caos. Al caos le siguió un nuevo principio. Y en el principio era el Verbo. Y en el principio era el Número. Y en el principio era el Sonido. La unidad fundamental baila en un flujo de comunicación eterna. Comunica que se mueve, comunica que se transforma, que nace, que crece y que muere. La unidad se comunica en vibración y frecuencia. Se expresa en sí misma a través de su propia existencia. Está regada por todas partes, se comunica a través de todo. Cada cosa que existe, ha existido o existirá. guarda en sí misma millones de maravillas por descubrir. En las estrellas, por ejemplo, descubrimos la aritmética y descubrimos también los sueños. La unidad fundamental nos acerca a la descripción de todo. Entender sus propiedades es para nosotros es una ventana al futuro. Es la conciencia del espacio imaginario y somos nosotros la ventana por medio de la cual el universo se observa y se comunica consigo mismo. No estamos hechos para ...